Si el amor es verdadero; no se quiebra no abandona;
Tuve que ir y volver a la luna, perderme y jugarme la vida. Tuve que andar al revés y volver a aprender lo que ya conocía. Tuve que huir, y al volver de la luna después de jugarme la vida, supe que a veces, tal vez, hay que dejarse la piel.