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viernes, 13 de abril de 2012

No me pidas que te bese, por que te besaré

Nos alejamos en silencio. Caminamos por una pequeña avenida con vistas a la ciudad.
-Desde aquí arriba, Roma se ve preciosa de noche...
+Sí...
Se apoya en la valla.
-Tú también...
Acto seguido me toma la mano, juguetea con ella por unos instantes y a continuación me atrae hacia sí y me da un beso. Cierro los ojos y me pierdo en sus labios. Sopla una brisa ligera, fresca, no muy fría. Y yo me dejo transportar por un beso. No sé que pensar, es decir, me gusta, no, mejor dicho ¡me encanta!, sí, tiene un buen sabor. No obstante... ¡Eso es! ¡Lo que ocurre es que no me lo esperaba, en serio! Cuando dejamos de besarnos permanecemos un rato en silencio con las bocas muy juntas. Luego nos separamos y nos sonreímos