Me he levantado de la cama pensando en ti, como la mayoría de los días, pero hoy ha sido especial, porque hoy, de algún modo, me he dado cuenta que todo tiene muchas formas de mirarse, y hoy he aprendido a mirar esto como un reto, y, ¿sabes qué? me encantan los retos. Voy a luchar por qué esto salga bien, porque quiero que tus ojos sean lo primero que veo al levantarme y lo último al acostarme, porque quiero ver contigo una puesta de sol, quiero ver contigo las estrellas y el amanecer, quiero poder despertarte a besos, quiero oír tu voz mientras aún duermo, diciéndome un te quiero al oído, y quiero pasar contigo todas y cada una de las noches y mañanas de mi vida.
Una tarde, ando aburrida en casa, sin saber que hacer, echándote de menos, como hago el 95% de los días, pero hoy me ha dado por pensar, y, ¿sabes lo que he pensado? Tengo miedo. Miedo de que alguna sea más en tu vida que yo, miedo de que un día pienses que estás perdiendo el tiempo conmigo, y te vayas con alguna y me olvides para siempre, miedo de pensar que hoy puede pasar lo que yo no quería que pasara, y si pasa eso, solo quiero que tengas siempre presente que te quiero más que a mi vida, que no quiero que esta historia acabe, porque lo que me da fuerzas cada día para levantarme de la cama eres tú, y que si aún me quedan motivos para sonreír, es porque tú me haces sentir especial y diferente a las demás.