A mis amigos los quiero como a nada. A los amigos de verdad, los cuento con los dedos de una mano. Cuando alguien me falla, siempre me derrumbo, aunque parezca que me resbala no es así, ese es otro de mis defectos. Me echo la culpa, y soy rencorosa, pero siento la necesidad de pedir perdon, aunque no tenga la culpa.. Mis enfados se pasan al minuto, y me doy cuenta del error.