Así que por fin me abandono y lo abrazo mientras seguimos besándonos. Sus labios son suaves y de vez en cuando nuestros dientes chocan, nos echamos a reír y volvemos a empezar, el contorno de la boca mojado. Pero no me molesta... De verdad, no me molesta.
- Ven. - Me dice.
Me coge de la mano y tira de mí y casi nos caemos al fuego y nos quemamos y saltamos con las dos piernas y nos reímos y nos alejamos corriendo hacia la ocuridad de la noche, con la respiración entrecortada a causa de la carrera, y me arrastra tras él y nos hundimos en la arena fría de la playa. E inesperadamente me atrae hacia sí. Y me da un beso que me envuelve, que casi me rapta. Ha llegado el momento y no tengo necesidad de pedir nada. Mi deseo ya se a cumplido. Soy feliz. Y me encantaria poder gritárselo a todo el mundo. Pero permanezco en silencio y sigo besándolo. Y me pierdo en ese beso.